Todo inició con el viejo sueño de Francisco Villa, quien en 1915 colocó la primera piedra para la construcción del puente, que desgraciadamente no lo pudo concluir, por las circunstancias de todos conocidas. Después de 17 años, en 1932 se inauguraba el puente sobre el río Nazas; fue posible construirlo con aportaciones de los gobiernos de los estados de Coahuila y Durango, más los modestos óbolos del pueblo lagunero. “Habrá puente, coopere usted” ; ese era el slogan que resaltaba en el fondo encalado de las bardas de las poblaciones regionales y en las páginas del periódico El Siglo de Torreón, alentando a los laguneros a cooperar para reunir los fondos suficientes para llevar a cabo la construcción del puente sobre el río Nazas; obra muy necesaria por que cada año por varios días y a veces hasta por semanas se suspendía el paso por el vado del río al llegar las grandes crecientes, en la temporada de lluvias. Es el mismo puente que aún existe de grandes arcos metálicos más bien propio para el paso de trenes, por sus angostos carriles apenas caben dos automóviles, dos camiones Trotón quizá no puedan hacerlo y en cuanto a los trailers, ni pensarlo. Al terminarse la concesión del Autoclub de la Laguna sobre la carretera, aumentó el tráfico de automóviles y más cuando en la década de los cincuenta se puso en servicio el bulevar Miguel Alemán. All initiated with the old dream of Francisco Villa, who in 1915 placed the foundation stone for the construction of the bridge, that unfortunately it could not conclude, by the circumstances of all acquaintances. After 17 years, in 1932 the bridge on the river Nazas was inaugurated; it was possible to build it with contributions of the governments of the states of Coahuila and Durango, plus the modest small contributions of the town lagunero. In the pages of the newspaper “El Siglo de Torreon”, encourage the laguneros to cooperate to have the sufficient funds for carry out the construction of the bridge on the river “Nazas”. It is the same bridge that still exists of large more well own metallic arches for the step of trains, by their narrow rails barely they fit two cars, two Trotting trucks perhaps cannot do it and as for the trailers, neither to think it. Upon being finished the concession of the Autoclub of La Laguna on the highway, enlarged the traffic of cars and more when in the decade of the fifty was put in service the boulevard Miguel Aleman. |
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