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MUSEO CASA DEL CERRO DE TORREÓN
“LA SOMBRA DE LA DAMA BLANCA”
Valor para reflexionar: LEALTAD

Un atardecer, un ventanal, su mirada perdiéndose en la nada como si buscara el amor que ella deseaba; la familia en el comedor y ella seguía buscando el amor, el sol abrasador, la tarde ardiente, la tierra y la arena tan caliente y esa sed intermitente que con agua no se calma, era sed del corazón, era sed de la ternura que esperaba. Cuando niña su mayores le contaron que al crecer casar debía con un hombre de bien y con fortuna pues era así lo que a ella convenía, desde arriba las cosas se contemplan diferentes y lo más que ella conocía era el paso del tranvía, era el huerto y el jardín del gran chalet enclavado allá en el Cerro por las vías. La belleza de su faz, de su cuerpo y la dulzura que en sus ojos se mostraba era radiante como luz de amanecer, como brillo de lucero al anochecer, como claro de luna reflejada en la laguna de la cuna que en sus manos se formaba jugueteando con el agua en el centro del jardín, escuchando de trasfondo melodías con acordes de violín; era el sax su favorito pues le hacía palpitar seducida en cada nota hasta el punto de soñar que el amor pronto vendría y con el se iría a viajar, varias veces sorprendió a un joven jornalero que por su pinta parecía ser hijo del jardinero, desconfianza no le daba que el muchacho la observara pues la nobleza reflejaba en su cálida mirada; el bronceado de su piel y la aspereza  de sus manos denotaban el trabajo que quizás él realizaba; por las noches ya muy tarde y sin saber por qué razón recordaba aquellos ojos y vibraba de pasión. Nunca cruzó una palabra ni siquiera nombre dijo, pasó el tiempo y se cumplió lo que su sino sería, el que un día le trazaron y del brazo de su padre fué entregada allá en la Iglesia y la casaron; ha corrido la noticia de la fiesta en el chalet, los vestidos, los encajes y el satín dan buena fé del festín que se celebra. Mientras todos en la fiesta festejaban por doquier cual si fuera solo sombra deslizándose al jardín y llevando entre las manos el ramillete de jazmín, es la niña que esta noche se convierte en mujer, perfumando su tristeza, sollozando su dolor pues es de todos hoy sabido que se casó sin amor. A lo lejos un suspiro, es el llanto muy ahogado de un buen hombre enamorado de una dama con alcurnia imposible de alcanzar y que por una vez en su vida con la mirada pudo tocar, recordando en ese instante sus salidas al jardín decidió salir corriendo para verla una vez más, cual sería su sorpresa solo el tren vería partir, las estrellas titilando y la luna allá en lo alto fueron testigos fieles de su interminable llanto. Tolvaneras van y vienen en mi tierra  Lagunera, las cosechas se van dando, la bonanza melonera, de algodón, uva y sandía donde el joven trabajaba recordando noche y día a su amor que no veía. Poco a poco su salud se fué diezmando, la nostalgia lo invadía, alimento no pasaba y por las noches no dormía así la muerte llegó muy pronto a regalarle el alivio. Dicen que cuando ella volvió desde lejos, sola, triste y sin marido  fue entonces que le contaron lo que aquí había sucedido, que de amor se murió un joven de tanta pena y olvido, recordando en ese instante la mirada de aquel mozo en el jardín, la que un día buscara antes de partir y como si fuera ayer fue a la gran casona que por razones del destino hoy se encontraba sola y corriendo llegó hasta el jardín donde solo encontró las flores del jazmín que sin regar florecían como aquel amor que un día anidara en su pecho por alguien que no conocía y recordando esos ojos que acariciaron su alma volvía ahí por las tardes y se quedaba hasta noche; así el tiempo fue pasando hasta que la muerte amadrinó aquel amor y los unió para siempre; la gente lo comentaba como algo tan natural que en ese lugar habita la silueta de una novia y aunque las cosas cambiaron dicen los que la sombra han visto al anochecer que se respira romance en el ambiente y que flotando se ve  el velo de la Dama blanca en el balcón de la Casa del Cerro de Torreón.

Fuente Bibliográfica: Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Torreón, Coahuila.
Entrevista y Asesoría al Historiador Lic. Carlos Castañón Cuadros.
Compilación: Luz María Leyva Martínez.    Adaptación Literaria: María del Consuelo Ramírez García.
Del Programa “La Historia en dos zapatos” de la Sria. de Educación Pública del Edo. de Coahuila.